Cada vez era más fácil pensarte menos, al parecer eso que dicen las personas de que si algo te da miedo lo hagas mil veces era cierto, después de tantos intentos te das cuenta que eso que te asustaba no era algo más que un problema que necesitaba resolverse, o era algo que ya habías practicado tanto que lo veías como algo totalmente ridículo y común. Me atrevo esta vez a decir que tú eras ese miedo, ese problema que no me permitía resolver, pero ahora que te conozco tanto me parece ridículo ese miedo que alguna vez sentí.
Esta vez nos encargamos de hacer cosas diferentes, esta vez me encargué que recordaras cada momento conmigo, que miraras tu coche y que no pudieras pensar en otra cosa más que en mi, porque estuvimos en todas partes, que la próxima vez que pases por un motel en la madrugada recuerdes que la primera vez que entraste a uno fue conmigo y que aunque lo intentes, yo sé que esta vez no vas a poder olvidarme, ni con otros labios, ni con otras personas, ni con el alcohol. Esta vez, querido, me encargue de que recordaras con precisión y medida cada segundo y que esperes ansioso el volver a verme, porque sabes, porque ahora sabes que nadie jamás te va a hacer sentir tan mierda un día y dejarte sin respiración al otro.
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