viernes, 31 de agosto de 2012

Eres tú.

Voy a platicar contigo sin que te des cuenta.
Te voy a platicar de que tengo una cicatriz en la frente porque me descalabré en los carritos chocones cuando estaba chiquita, y entonces me decían Harry Potter. Porque aparte usaba lentes.
Odio los lentes en mi pero me gustan en las demás personas. Odio que la gente sea estúpida, me desespero, por eso no me llevo con los de mi salón, solo con seis personas me llevo bien (sí, las conté). Todos quieren ser actores, estúpidos. Por eso mis amigos de aquí son foráneos o de otras universidades.
Peda suelo ser muy social, pero es en serio cuándo te digo que soy muy penosa y me custa hablar con la gente cuando estoy sobria, jajá.
Me vale madres que me odien, de hecho, me es divertido.
Hoy me fumé un porrillo para poder decir el nombre del programa en el que apareceré con mi jefe. Sí, me estoy muriendo de pena y todavía ni salgo al aire, neta me caga la verga tener que estar en cuadro, eso no es lo mío, en fin.
No sé por qué te extraño tanto, yo no extraño. Muy rara vez lo hago, y tengo que querer a la persona, entonces sí te quiero, jaja.
Amo los lunares, pecas, manos, piernas y puente de la espalda. Me puede encantar mucho. Creo que las manos y las piernas son lo más bonito de las mujeres. Me fijo mucho en la sonrisa de una mujer.
Seré una mierda de persona pero con quién me vale o lo merece, fuera de eso soy muy respetuosa y me gusta ayudar a la gente.
Soy del tipo de personas que puede estar agarrada de la mano de su novia enfrente de pinches todos pero siempre teniendo en mente que hay lugares para todo y cuando hay familias presentes soy más discreta.
Eh tenido dos novios y tres novias, mis dos noviesillos los tuve cuando estaba moco, después besé a una mujer y me gustó y fue mi primera novia, la segunda fue con la que duré dos años y la tercera duré menos "formalmente" pero fue de la única que me enamoré, ella es de aquí y es a la única que no le hablo, todas las demás son mis amigas.
No ando con cualquiera, está cabrón que quiera dejar mi libertad por alguien, sólo con Alejandra, la última, fue con la que le fui totalmente fiel, como te dije, -no creo en la fidelidad- pero quiero hacerlo, soy buena cerrando ciclos porque eh tenido experiencias que me han forjado de esa manera, tengo muy en claro que las personas son de paso. Pero al mismo tiempo me contradigo porque quiero vivir con alguien cuando ya esté grande.
Es contada la gente que conoce que es lo que me dobla, no me abro muy fácilmente pero cuando lo hago; es otro pedo.
No me gusta pelear ni que me peleen, en primera me gusta (perdí está parte pero estoy segura que habla de que le gusta la paz) conversaciones porque los golpes me dan miedo.
Soy de las personas que pueden ser fan de los antros como de un día de campo.
Me gusta sentir todas las experiencias, no sólo hacerlas porque sí. No me gusta que me cuenten las cosas, prefiero hacerlas yo, no tengo miedo en ése aspecto y a veces me doy miedo, jajá. No me cae bien la mayoría de la gente, entre ellos, la gente fácil, me son muy aburridas y no las tomo en serio nunca.
Una persona que logra meterse en mí, tiene mi apoyo para toda la pinche vida y no es broma.
No me gusta que la gente tenga miedo de vivir el momento, que tenga miedo de sentir, que se arrepienta de las cosas. La vida es un segundo, un momento, ya habrá tiempo de arrepentirnos en la tumba, todo pasa por algo.
Quiero aprender de ti y lo que tú quieras aprender de mí, con todo gusto te lo enseñaré. No sé por qué te estás metiendo así en mí, no logro descifrarlo todavía pero, Karina, no eres "equis" para mí, quítatelo de tu mente, si es que lo tienes así.
Te dedico tiempo, te dedico pensamientos, si quisiera algo superficial; no lo haría, no soy así. Me conozco.
Buenos, ya me dio sueño. Conóceme para conocerte y yo haré lo mismo contigo :)

Viernes 31 de Agosto, 2012
12:48 a.m.

viernes, 24 de agosto de 2012

Gabriela

Me da miedo, Gabriela. Me da miedo que apenas te conozco y siento que ya sé todo de ti.
Me da miedo, Gabriela. Me da miedo que dejes de gustarme y empieces a enamorarme.
Me da miedo, Gabriela. Me da miedo que no sea lo que crees que soy y me dejes.
Me da miedo, Gabriela. Me da miedo no volver a escuchar tu voz. 
Me da miedo, Gabriela. Me da miedo perderme en tus ojos y no poder salir.
Me da miedo, Gabriela. Me da miedo que creas que me vales madre. 
Me da miedo, Gabriela. Me da miedo que me lastimes, porque ya me han lastimado antes.
Me da miedo, Gabriela. Me da miedo no poder terminar ese beso que dejamos incompleto.
Me da miedo, Gabriela. Me da miedo hacer una pendejada y cagarla.
Me da miedo, Gabriela. Me da miedo que no me recuerdes en la mañana.
Me da miedo, Gabriela. Me da miedo que no me tomes de la mano cuando te necesite. 
Me da miedo, Gabriela. Me da miedo tu ausencia, Gabriela. Me da miedo no volverte a encontrar. 


viernes, 10 de agosto de 2012

Un dialogo sin final feliz

Vi su cuerpo acercándose al mío, moría de ganas por besarle todo, aunque tal vez no todo, pero sí esos parpados, esos cachetes, esa frente, ese cuello y esos labios que siempre lograron sacar las mejores sensaciones en mí y me hicieron sentir, más que búhos, tsunamis en el estomago. Estaba parada, paralizada, ni siquiera sabía si acercarme o esperar a que intentara hacer algo para después decirle que era una bestia impulsiva y voltearle la cara con un golpe, aunque sé que por más que hubiera querido, no lo hubiera echo, la idiotez mía en ese momento no me hubiera permitido. Esperé no más de tres minutos de contacto visual, estaba apunto de marcharme del lugar donde nuestras hormonas se quedaron petrificadas. Nunca pensé que lo diría pero lo dijo: 
       —Te necesito, te necesito y más de lo que crees. Necesito de tu humor tan a veces negro y a veces blanco, necesito que me digas todas esas cosas sin sentido que dices y que me fascina que digas, necesito que prendas tus cigarros cuando estás conmigo, que me inventes una historia con tu nombre entre líneas, que me enseñes a ser la persona que quieres contigo siempre, que me dejes tocar tu cuerpo, tu cuerpo lleno de imperfecciones que me parecen perfectas, que me permitas ver a tus ojos que con el Sol son cafés y en la noche son increíblemente negros, que me dejes acariciar tu cabello que a veces es extremadamente lacio y pesado, pero otras tantas es voluminoso y ondulado, necesito de tus labios que adornas con ése labial rojo-rosa, pero que te queda mucho mejor con esa sonrisa que haces a la mitad de un beso, necesito despertar todos los días contigo y con ése olor corporal tuyo que es solamente tuyo y que no encontraré en otra mujer, jamás. Necesito que me digas todo lo que odias y todo lo que amas, porque sé que cuando tú lo dices no puede haber mentira alguna, aunque "nunca mientas por las noches" sé que tampoco lo harás por las mañanas. Sé que puedes ocultar tus sentimientos y fingir que nada te importa, pero también sé que por dentro eres puramente sensible y que necesitas a alguien que te cuide y te acompañe cuando te sientas sola, aunque ames tu soledad, yo la respetaré cuando así quieras estar, pero cuando no, por favor, déjame estar contigo, porque me necesito junto a ti... 
     —¡BASTA! 
Lo tuve que detener con los ojos llenos de una sustancia liquida que odio, mucho más cuando un tercero es quién es causa de ello y que lo hace con su voz y su mirada. No pude más. Me fui. No puedo estar con alguien que necesite más de otra persona que de él mismo. 


El querer a alguien nunca hizo tanta diferencia en un dialogo. 

viernes, 3 de agosto de 2012

Soledad que quema esperanzas y llena vacíos

¿Sabes qué es lo peor? Lo peor de todo es que hacía lo mejor para impresionarte, para gustarte, para no ser sólo una niña más en tu vida. Lo peor es que pasaba noches sin dormir para pensar en ti y solamente en ti. Que me imaginaba una vida contigo, solamente contigo. Lo peor es que nunca pensé que la distancia sería un problema, porque siempre me hiciste sentir segura. Lo peor es que era un perra con quien no tenía por qué serlo y que siempre fui o traté de ser "lo mejor" para ti. 
Pero no vuelve a pasar, lo prometo. No vuelvo a confiar en nadie otra vez, no vuelo a creer en nadie, no vuelvo a enamorarme otra vez de una persona que no se da cuenta de todo lo que hago por ella. No volveré a llorar por ti, lo prometo.




...Aunque también sé, que suelo romper promesas.