jueves, 30 de enero de 2014

Ben

Es que yo ya no quiero nada de ti, o es que no sé qué es lo que quiero de ti.

Vuelvo a sentir ese vacío, volví a necesitar de tus abrazos de tus besos, no puedo terminar de cerrar el recuerdo de tus manos en mi, no puedo dejar de sentir escalofríos.

Ya había sentido este miedo antes,
no poder responder el "te quiero"
y no porque no lo sienta, lo que pasa es que lo siento.
lo siento de más, jamás de menos.

Me da miedo saber qué es lo que en verdad piensas.
Me da miedo saber si de verdad sientes.
¿qué sientes?
me tienes aquí al otro lado del país, dejando mi corazón en cada km de distancia.

Y duele,
siempre duele
a veces más, pero jamás menos.

martes, 28 de enero de 2014

big plane jane

Estaba segura que el dolor de mi espalda no había sido por el choque o por el peso de mis chichis, sabía que era algo mucho más grande (y pesado) que eso. Tal vez sólo me siento frustrada y es por eso que terminé en el balcón de mi casa, con mi perrita de frente y sin alguna voz de mis vecinos en la calle, sólo ruidos de carros, podadoras y hasta el mismo aire. Y empezó todo con una simple canción de I Am Oak y un video motivacional que me encontré en internet por meras razones de ocio, me di cuenta de que me faltaban muchas cosas, me di cuenta de que me faltaban más sonrisas, más abrazos, más -tragos de amargo licor- más romances, más caídas, subidas, bajadas, más viajes, drogas, pasiones, fogatas, más naturaleza, más música, más verde, más azul, más cielos de todos los colores y menos gravedad. Sabía que no había llorado ni cantado lo suficiente, tengo y siento la necesidad de cantarte y llorarte lo suficiente.

A veces me dan ganas de escribir mucho y después se me quitan.
Otras veces, sólo algunas veces; quiero llorar por todos.

martes, 14 de enero de 2014

ojalá no hubiera soñado contigo.

no importa cómo fue que llegué al centro histórico de mi ciudad, estaba caminando por la calle que cruza la Libertad y estaba a punto de entrar a mi bar favorito, no terminé de subir las escaleras cuando escucho a una persona diciendo que hay un antro siguiendo la calle que dicen estará padre. como no soy nada prejuiciosa y no había mucha gente en el bar, decidí terminar de bajar más escaleras y buscar ese antro nuevo que al parecer iba a tener éxito. 
se veían luces azules desde afuera y una bocina alargada y alta, arriba estaba tocando una dj (que tanto odio) y había muchísima gente, pronto intercepté con la mirada a un grupo de amigas y justo al lado de ellas estabas tú. lo gracioso de los sueños es que todo es tan irreal que por un momento me creí el hecho de tener amigas y más de lo que tú me decías. me acerqué con ellas hacia las bocinas y la dj y pude distinguir tu sonrisa entre la gente, te acercaste y me preguntaste que cómo estaba, acto seguido interrumpió una amiga tuya a saludarme y al parecer, advertirme de algo, justo después de que se fue, me viste a los ojos y me dijiste que me habías extrañado. aunque tal declaración me hubiera hecho sentir divino despierta, en esa parte de mi sueño quería que te preguntaras qué chingados estaba haciendo yo en un antro. 
seguí tratando de disfrutar de ese nuevo lugar del infierno y comencé a beber mucho alcohol, no me di cuenta cuándo fue que subí hacia un cuarto azul opaco que estaba subiendo las escaleras. me cansé de esperar adentro y salí al balcón para ver si te podía ver de lejos, pero mientras yo salía tú entrabas al cuarto y te quedabas ahí observándome, dejabas tu vaso en la mesa más cercana, estabas pedisímo y yo sólo moría por escuchar lo que tenías que decir: 
"extrañaba verte, me gusta estar contigo, me gusta saber que estás ahí. estas empezando a ser un dolor de cabeza para mi, me das tantas largas y bajas que ya no sé qué es lo que quieres, pero no eres pendeja, sabes cómo me gustan las mujeres que no saben lo que quieren, estas elaborando un plan perfecto para no poder dejar de pensar en ti y arrepentirme de lo que ya hice. también sabes perfecto que no puedo dejar que ella se de cuenta de que estoy contigo, ahora sólo puedo verte a la distancia o de vez en cuando en algún lugar como este..." 
sin más que decir me quedé en el balcón esperando que tú salieras del cuarto porque, de todas formas, la realidad es que yo no estaba ahí. 

miércoles, 8 de enero de 2014

Todo es culpa de Clementina.

Viendo películas románticas cursis y llenas de drama te recuerdo ocasionalmente. 
No es difícil, porque aún en el cotidiano te recuerdo, apesar de todo estas ahí. 
Mi mismo cuerpo me recuerda a ti y todo lo que hago, desarrolle una clase de trastorno compulsivo obsesivo contigo. 
Busco en las personas ese lunar tuyo en el ojo, dejo de poner atención en las conversaciones que tengo con ellos sólo para buscar ese maldito lunar que amo pero que odio a veces de ti. 
Es como si toda esta ciudad estuviera llena de nuestros recuerdos y me enferma. Me enferma recordar cómo se ve tu cara con la luz de los semáforos o como se ve frente a los primeros (o a veces los últimos) asientos del cine. También esa última vez que estuvimos en  mi ahora bar favorito, recuerdo tu sonrisa después de que yo hacia algo bobo después de besarte y tu cabeza en mi pecho cuando me pediste permiso para dormir ahí. 
O la vez que me dijiste que te gustaba una amiga mía y que era la mujer más hermosa que habías visto, declaración que me partió el alma desde entonces. 
Hoy parece que fue un día para recordarte, así como últimamente se ha basado mi vida, una máquina de recuerdos tuyos. 
Tus canciones estúpidas que inventas con tu estúpido corte de cabello o cuando cantas carmensita. Tus estúpidas llamadas a las dos de la mañana diciéndome cosas de borrachos y dedicándome bongazos. Qué cosa más estúpida. 
Algunas personas me han dicho que les resulta agradable mi voz, jamás pensé eso de la tuya hasta hace unos meses que marcaste y me dijiste que querías que estuviera a tu lado, venías de casa de tu tío e ibas manejando muy borracho a tu departamento. Jamás había deseado tanto que siguieras cantando Axel Catalán, porque fue la primera vez que sentí que cantabas algo que (ilusamente) pensé era para mi. 
Ya pasaron cuatro años desde que llegaste a cambiar mi vida ¿puedes creerlo? Llegaste a cambiar mi vida como sí fuera tan fácil y posible. 
Lo gracioso es que todavía me cuesta creer, todavía no me es fácil aceptarlo. Carajo, lo puedo creer de cualquiera. De cualquiera, pero no de ti. ¿Para qué nos hacemos estúpidos? Ya fue suficiente de tanta historia. Las personas no cambian. Las personas como tú no cambian y está bien, "viejo". Sólo no me hagas vivir en un mundo donde no hay mar. 

martes, 7 de enero de 2014

El sueño de hoy, desde una conversación de whatsapp

Estaba en una plaza comercial y veía a un señor grande que me llamaba mucho la atención, traía una gabardina y un sombrero, empecé a seguir al señor y resulta que él iba a un bar y de ahí a un asilo de ancianos, el punto es que parece ser que yo iba envejeciendo junto con él para cuando llegamos al asilo. 
Yo quería saber más de ese señor entonces me acercaba a él y él me ignoraba, hasta que una vez lo vi irse al bar a donde fuimos inicialmente, y de ahí salió una mujer hermosa y le pregunté quién era y me dijo que su esposa, pero la esposa estaba joven y parecía maniquí, ni una sola arruga y no movía la cara, Estaba como que petrificada. Mientras el señor la veía pasar enseguida de él la acera de la calle, ella lo ignoraba y yo no entendía por qué. Regresamos al asilo y le pregunté a los otros señores qué estaba pasando. Un señor me dijo que ella en realidad no era su esposa, ella (en este pedazo de historia cree dos realidades alternas): 
1. Tenia una vida normal hasta que vio al señor en ese bar y el señor la secuestró (el que decía que era su esposa) y la guardó para siempre y sólo para tenerla él. 
2. Ella en realidad siempre quiso estar con alguien más pero sé vio forzada a casarse con el señor y casarse con él la hacia hacerse cada vez más vieja, entonces el señor la hizo de plástico para que durara joven siempre. 
La continuación a cualquiera de las dos historias: 
Ya que había escuchado todo esto en el asilo, seguía observando al señor pero esta vez lo veía más joven y mientras él sé hacia más joven, yo me iba haciendo más vieja. 
Un día le pedí a una anciana que también estaba hospedada en el asilo, me enseñara más sobre la vida de este señor. Fuimos a la estancia y agarró un álbum de fotos, fijándose a su alrededor que no llegara nadie, salimos del cuarto y ya estaba el señor esperándonos para quitarnos el álbum de fotos. Entre ellos dos jalaban el objeto y se golpeaban para ganarlo. En eso me doy cuenta de que la ropa del señor que cada vez sé hacia más joven, era de periódico. Intenté hacer algo por la anciana que me iba a enseñar el álbum pero la pelea de no ver las fotos que había ahí dentro sé había vuelto sangre y amenazas. Decidí dejar el álbum en la repisa donde estaba y llevarme al anciano a otro lado. Mientras veíamos como el señor que peleaba para que no viéramos las fotos de su esposa, pintaba su ropa de periódico con aerosol. 
La segunda vez que intentamos ir por el álbum de fotos, sólo sentía la mirada del señor atrás de mi y recordarás que me iba haciendo más vieja, entonces no podía pelear con él. Sólo abandoné el cuarto y un señor lo agarró mientras se distrajo. Hicimos toda una operación para ver las fotos. 
En esta parte del sueño falta ver lo que contenían las fotos. 
Recuerdo tener escenas en mi cabeza del señor viudo quemando en el techo de una casa al señor que creó el operativo -ver el álbum con fotos de su esposa ficticia-. 
En eso, escucho la voz diciendo "esta historia es real, hay una película de eso". 
Me regreso al sueño y alguien se acerca y me dice "ella le está haciendo todo lo que él le hizo alguna vez." 
Voltee a ver al señor y estaba frente a su esposa ficticia de plástico. Por un instante vi en los ojos de la esposa una mirada de asesina, mientras su esposo, que estaba al lado, estaba gritando de dolor. 
En esta parte del sueño empiezo a sentir miedo y digo "ya no quiero soñar" y despierto.