Bebé es que te tengo que decir algo, pero cuando te veo las palabras no me salen y se traba mi lengua y al final ni siquiera sé a qué quiero llegar con el mensaje. A veces las palabras son el único modo que tenemos para hacerle ver a las personas nuestro sentir y son el arma más difícil de usar.
Hola mi amor.
Después de tantas mareas y de tantas tormentas por fin me decidí a escribirte. Quiero escribirte cada cosa que pasa por mi cabeza. A veces no sé como es que mi medio siempre son las letras y espero poder explicarme bien.
Siempre en todas las cartas que te doy te agradezco infinitamente por darme la oportunidad de amarte, conocerte, aprender de ti, reconocer mis errores y de perdonar. Gracias por mover mi mundo y al mismo tiempo poder detenerlo cuando me tomas de la mano. Por hacerme sentir mareas y tormentas, por ser caos y claridad. Por hacerme entender que no eres mía, que tú eres libre y que yo sólo soy una persona que
comparte contigo experiencias y vivencias, y eso que eres bastante territorial. Que decidimos estar juntas por convicción, no por obligación.
Me queda claro que el amor no es mesurable y es imposible decir "te amo más" "no te ama tanto" y mucho menos poner en duda la capacidad de amar de los demás. Porque cada quien potencializa su amor como quiere y cada uno ama como se le fue enseñando a amar, es por ello que el amor que sentimos es diferente y no es por eso mi amor que uno ame menos o más. Uno ama lo que ama y no hay manera de medir ese sentimiento.
Yo sé que te amo por tus defectos, sé que te amo por todo lo que odias y lo que amas. Te amo, mi amor por tus virtudes que son muy fáciles de amar. Yo decidí amarte por todas las historias, las muchísimas historias que tenemos juntas. Por cada escenario, cada atención, cada detalle. Te amo porque eres boba y distraída, porque eres seria cuando quieres, a veces feliz y siempre graciosa, te amo por quien eres cuando estamos solas. Te amo por el pasado que cargas, el futuro que te espera y el presente que me dejas vivir contigo.
Y todavía faltan otras tantas cosas que conocerte, así como hay tantas cosas tuyas que no entiendo y sé que te pasa igual.
Me hubiera gustado que no hubieras besado a nadie, que no hubieras estado con nadie y que nunca trataras de olvidarme.