sábado, 27 de junio de 2015

Un beso que da risa

-Llego por ti en una hora. 
-Esta bien, te espero. 
seguí bebiendo cerveza mientras escuchaba atentamente los temas de conversación sobre la mesa llena de comida y vasos fosforescentes,  aunque no habían pasado ni cinco minutos seguía viendo el reloj desde lejos, cada vez faltaba menos, en mi cabeza sólo existía un reloj con la hora justa en la que te iba a ver. Hice un chiste todo pendejo pero se rieron honestamente, volteaba a ver las caras de todos, era mi turno de poner música porque habían hecho un comentario de King Krule. Cantamos juntos Baby Blue y cuando me preguntaron qué me recordaba la canción yo les dije que no me recordaba algo pero me daba tranquilidad, aunque la tranquilidad que sentía con la canción se fue consumiendo por la necesidad que sentía de verte. No supe en qué momento se acabaron las cervezas, yo solo estaba buscando una distracción y no seguir volteando a ver el reloj. 
El efecto urinal de las cervezas empezó, justo me levanté para ir al baño y sonó el teléfono, vi mi foto favorita de ti en la pantalla y contesté lo más rápido posible, te di las indicaciones para llegar a dónde estaba al mismo tiempo que estaba en el baño y después de eso salí de la casa, me despedí de todos de una manera general ya que lo que quería era salir. Nunca he sido buena dando indicaciones, pero siempre es bonito encontrarnos cuando estamos perdidas. 
Todavía no entiendo si es coincidencia o no, pero la lluvia siempre llega a nosotras en momentos mágicos, en el momento en el que estoy contigo empiezo a sentir paz y toda esa ansiedad desaparece. Los temas de los que hablamos en el camino poco a poco se desvanecen, me cuentas de tus amigos y de las cosas que pasan en tu día, mientras yo sólo pienso en si a alguien le cuentas de nosotras así. Llegamos a las canciones adecuadas para guardar silencio y escucharlas juntas o en su defecto cantarlas tanto y tan fuerte que no nos importe estar afinadas..
-¿Entonces no has ido a la Roka? 
- Noup, no lo conozco.
- Es un bar que en mis tiempos era como la cantina de Don Arturo y afuera venden las mejores pizzerolas que vayas a probar en tu vida.
Llegamos, el aroma de las "piczerolas" impregnaba hasta dentro del coche. Nos sentamos en una mesa pegada a la pared y como una necesidad de mi cuerpo acaricié tu pierna con mi mano, no podía no sentir cada parte de tu cuerpo estando las dos tan cerca, pero con la discreción que nos gusta.  Me confiesas que una de mis cervezas favoritas es la que tu más odias, me empiezo a sentir mal por un momento pero luego te veo el rostro mientras tu ves hacia el karaoke del lugar y sigo sin entender cómo es que terminamos después de todo este tiempo las dos juntas. Nos terminamos la caguama y nos dirigimos hacía el segundo bar de la noche "Regina", Regina se llamaba la primera niña que besé, Regina era el nombre de la hija de mi ex-novia, Regina terminó siendo el bar donde te contaría la historia de por qué mi familia es como es conmigo y el día en el que cortarías la inspiración para decirme que vea un vídeo de Aerosmith que te prendía cuando eras una puberta (sorry por tenerlo tanto en la cabeza). Fue la primera vez que me pude haber enojado contigo por algo tan bobo tal vez, pero en ese momento no podía verte directamente a la cara porque sabía que cuando lo hiciera lo iba a olvidar todo. 
-Si no volteas te voy a dar un beso enfrente de todos, me va a valer madre.
Después de un rato decidí rendirme. Nos fuimos al coche y no pudimos evitar hablar de lo que pasó dentro del tan famoso Regina. Me besaste como si todo el momento que estuvimos ahí dentro lo hubieras querido y la verdad es que yo también quería. 
La ultima parada de la noche era un bar de lesbianas cuyo nombre fue bastante extraño para mi de recordar, pero que de repente todo hizo clic, como si estar en una casa exclusiva de mujeres, llena de hormonas no fuera suficiente o tentador, lo que más me gustaba era la libertad que teníamos para ser nosotras (y el árbol que estaba en la barra), pero fue ese momento en especial donde no podíamos soltar nuestras manos ni para ir al baño, besarnos en cada oportunidad que tuviéramos y no querer separarnos ni un momento, dejar las bebidas a la mitad para salir corriendo y llegar a salvo a casa. 
Pero nunca me había sido tan difícil despedirme de ti, tal vez fue ese momento que en realidad fueron una sucesión de momentos donde ya no te podía soltar. 
-No importa si tu puedes, yo ya no..   
Y cierras los ojos como si te fueras a quedar dormida, supongo que es por todo el alcohol en tu cuerpo y que ya estas cansada. Trato de besar tanto tus labios para que me recuerdes siempre, me siento arriba de ti volteando de frente, me gusta estar así de frente, toco tu cuello, tu cara, tu pelo, lo que al principio era ansiedad para que el tiempo pasara rápido, ahora era desesperación para invertir el proceso y que esa hora que faltaba para verte durara la misma eternidad para tener que entrar a mi casa, pero entre más te beso menos me quiero bajar del coche, de repente hacemos un intercambio de palabras, te doy un beso que odias, así como odias la Indio, que me enoje contigo y otras cosas más que digo. Tengo pero no quiero bajar del coche, tengo pero no quiero abrochar tu blusa. Tengo pero no quiero despedirme de ti esta noche.  


domingo, 21 de junio de 2015

Colgar lamparas y luces ultravioletas

Inventaría una manera para que con las pocas palabras que conozco y entiendo, y también tú entiendes, pueda hacerte sentir todo lo que yo siento cuando estoy a un milímetro de tus labios, cuando nuestra piel se recorre por completo, cuando toco tus muslos y cuando acaricio tu vientre. Ojalá fuera simple la redacción y pudieras sentir la paz que siento cuando me ves directo a los ojos y te quedas callada, o cuando me ves y sonríes porque me hace bien escucharte reír. Que a ti también te supiera igual el ultimo beso de despedida y los besos cortos que nos damos entre la gente y ojalá pudieras ver tu cara cuando estas acostada, enseguida de mi, con luz tenue. 

lunes, 15 de junio de 2015

N.M.

Me gustaría que estuvieras ahí 
Después de las doce, sobria, sin tus amigos, para mi. Que me agarraras de la cintura y subieras tu brazo por todo mi pecho, me gustaría que te quedaras mas tiempo. 

Me gustaría que estuvieras ahí para mi. Porque te quiero.