viernes, 9 de enero de 2015

transeúnte

Me pasa todo el tiempo, acordarme de ti me pasa todo el maldito tiempo. Es extraño de describir pero las lagrimas que podrían salir de mis ojos se absorben, esta vez no me importa que las personas me vean llorar, te estoy llorando a ti y si tú no lo puedes ver entonces absorbo las lágrimas, las contengo, pero a veces no. Primero cae una gota, después mi cabeza sola va maquinando recuerdos y comienzo a pensar cómo sería estar juntos de nuevo, busco en los archivos dentro de mi cabeza la inicial de tu nombre, me pone susceptible imaginar escenarios nuevos, hacer historias de nosotros en lugares diferentes, tenía absolutamente todos tus gestos grabados en mi cabeza, cómo varía tu ceño cuando estas a punto de llorar, de interrogarme o de no entender las cosas, conocía perfectamente los tonos de voz que utilizas cuando estas bromeando o cuando estas siendo sarcásticamente honesto y la mirada que a veces me das cuando sin decir nada entiendo todo perfecto. 
Cada vez era más fácil pensarte menos, al parecer eso que dicen las personas de que si algo te da miedo lo hagas mil veces era cierto, después de tantos intentos te das cuenta que eso que te asustaba no era algo más que un problema que necesitaba resolverse, o era algo que ya habías practicado tanto que lo veías como algo totalmente ridículo y común. Me atrevo esta vez a decir que tú eras ese miedo, ese problema que no me permitía resolver, pero ahora que te conozco tanto me parece ridículo ese miedo que alguna vez sentí.
Esta vez nos encargamos de hacer cosas diferentes, esta vez me encargué que recordaras cada momento conmigo, que miraras tu coche y que no pudieras pensar en otra cosa más que en mi, porque estuvimos en todas partes, que la próxima vez que pases por un motel en la madrugada recuerdes que la primera vez que entraste a uno fue conmigo y que aunque lo intentes, yo sé que esta vez no vas a poder olvidarme, ni con otros labios, ni con otras personas, ni con el alcohol. Esta vez, querido, me encargue de que recordaras con precisión y medida cada segundo y que esperes ansioso el volver a verme, porque sabes, porque ahora sabes que nadie jamás te va a hacer sentir tan mierda un día y dejarte sin respiración al otro. 

El sueño de hoy

—¿Tomaste de mi medicina? ¿Sabes todo lo que hago para poder tomar de esta medicina? 
—Perdón, mamá 
—No te disculpes, Timmy pero no te vuelvas a meter con mi medicamento. 
El hermano menor de Timmy voltea a ver a su madre haciendo un gesto de asco por ese moretón morado que se ve debajo de su nariz y la costra de su labio.
—No vuelvas a tomar de mi medicamento- repite la madre de Timmy. 
*termina la cena* 
Timmy se da cuenta que los golpes de su madre no son otra cosa más que efectos de la botella plateada que toma y que tenía un nombre extraño en la etiqueta. 
La madre sigue limpiando la casa como loca antes de que llegue su esposo.
Timmy empieza a cantar mientras toca las paredes, salta de una a otra sintiendo la textura de cada una de ellas:
Hay dos paredes blancas y dos azul marino. 
Timmy empieza a cantar una canción que a la madre le parece familiar 
Entonces la escribe en las paredes de la casa y vuelve a salir para limpiar el porche 
Su hermano sólo les pregunta como consiguieron esos golpes. La mamá le avienta la copa de vidrio, le da justo en la cara. El hermano de timmy llora en el piso y timmy se va solo a su cuarto 
Después de eso escucha gritos y a su papá enojado. 
Timmy ya no quiere que su mamá tome esa medicina 
El papá de timmy le pregunta que sí quiere más de esa medicina.

el pantalón

Ni siquiera me dio tiempo de recordar que hoy me había puesto el pantalón que me había hecho conocerte tan bien, había ya usado tantos pantalones después de éste que cuando lo volví a usar sólo pude recordar tus manos blancas desabrochando este pantalón algo deslavado y roto de algunas partes, deslizando las yemas de tus dedos y ajustando las palmas cerca de mi cintura, recuerdo muy bien cómo sentí todo la primera vez que ese pantalón fue desabrochado por unas manos como las tuyas y cómo tu piel se conectaba tan bien con la mía, tu voz murmurando lo mucho que disfrutabas estar ahí y mi risa nerviosa cada vez que te aproximabas, la canción que escuchábamos cuando desabrochaste el pantalón y cada vez que la escucho no puedo evitar recordar cada movimiento que hacías, mis labios en tu cuello que tanto recorría como un jardín de mis flores favoritas con día nublado, el color de tus mejillas y tus labios entre abiertos recorriendo mis hombros y... ni siquiera sé si quiero terminar de escribir o simplemente quitarme el pantalón a la chingada.

Chiste corto

Cosas que me hacen feliz:
-Abrazar
-Tener a alguien a quién escribirle
-Cantar una canción sin pena.
-Tomárle la mano a alguien.
-Una buena charla.
-Comprar un libro.
-El invierno.
-Suéteres de hombres en invierno.
-Los días nublados.
-Los atardeceres.
-Que te recargues en mi pecho.
-Cuentos cortos.
-Los poemas que no entiendo.
-Cuando Pilly se duerme conmigo.
-Decirle a mis hermanos que son bonitos.
-Que a mi hermano menor le gusten mis canciones.
-Escribir.
-Jugar Tetris.
-Las personas que cantan sin falsete.
-El sonido de los instrumentos individuales.
-Cuando hago sonreír a alguien.
-Las películas que me dejan pensando.
-Las personas que parecen películas que me dejan pensando.
-Street art.
-Las carreteras.
-Manejar de noche.
-Los besos no tan cortos pero tampoco tan largos.
-El ramen.
-Los vestidos en verano.
-El agua fría en verano.
-Cuando me recomiendan un grupo o una canción que nunca he escuchado pero me gusta.
-Las salidas sin planear.
-Las personas con una cabeza muy loquita y retorcida.
-El silencio.
-Los mensajes nocturnos que veo hasta en la mañana.
-Dormir con nuestras piernas enroscadas.
-Cuidar a las personas cuando están enfermas.
-Combinar colores.
-Los lugares antiguos.
-Los lugares modernos.
-Las casas abandonadas.
-Las flores en primavera.
-El sexo y el placer que este trae.
-Hablar ronca.
-Fumar en los días nublados.
-Saber exactamente a qué se refiere una persona cuando habla.
-Tener una conversación con alguien que piense totalmente diferente a mi.
-Bañarme con jazz y blues.
-Bañarme con velas.
-Tener velas en todas partes.
-Prender las luces de navidad en la noche de mi cuarto.
-Que me digan que se acordaron de mi con algo que no sea un búho.
-Mis uñas perfectamente pintadas.
-Cuando no se corre mi maquillaje.
-Ver a personas que hace tiempo no veo.
-Recibir cartas.
-Mandar cartas.
-Los regalos que no tienen razón en especial.
-Las personas que son agresivas.
-Las personas demasiado tranquilas.
-Las personas que disfrutan la música o buenas películas.
-Cuando me toman fotos y salgo bien, porque es bien raro que eso pase.
-Comprar cosas que no tienen un uso en especial pero se ven interesantes.
-Cuando mis profes me dicen que estoy haciendo las cosas bien.
-Lavar los platos.
-Dormir con frío.
-Regalar cosas útiles a alguien que quiero mucho.
-Devolver favores.
-Comprar en tianguis.
-Pisar descalza en verano.
-Hacer ejercicio en otoño con poquito viento.
-Abrazar a mi madre y decirle que la amo.
-Cuando mi papá me dice que me ama.
-Que mis hermanos me dejen abrazarlos.
-Anillos.
-Querer a alguien y que te quiera igual.
-Conocer personas nuevas.
-Cuando la vida me sorprende.
-Las cosas que no esperas.
-Los andróginos.
-Platicar de mi vida y que los demás me platiquen de la suya.
-Bebés que no hablan ni lloran, sólo dan amor.
-Prestar mis cosas y que me las devuelvan.
-Recomendar canciones que les gusten.
-Aprender cosas y ponerlas en práctica.
-Hablar por teléfono cuando no hay nadie en mi casa.
...



No es de nadie, sólo es insomnio

Cierro los ojos una vez más y me imagino tu voz en mi oído, diciendo todo eso que alguna vez me hizo sentir el mundo entre mis dedos. Como sí ya nada importara me levanto de la cama y comienzo a mirar a mi alrededor y darme cuenta que todo lo que tengo no me es suficiente para olvidarme de ti. Que Ramona sigue deseando que toques sus cuerdas, que mi cámara sigue esperando que nos tomemos alguna foto que recordemos por siempre, quien por cierto, necesita un rollo nuevo, para ti y para mi. Mis sábanas siguen esperando aquel día en que nos cubran los cuerpos para conocemos de bajo de ellas. Mi armario sigue esperando tener aunque sea al menos una prenda tuya guardada para que me cubra del frío en invierno. Y dejando de lado las cosas materiales, mis labios siguen esperando besarte, mi ojos; verte. Mis manos; tocarte. Mi voz; hablarte. Mi nariz; olerte. Mis oídos; escucharte y todo eso que es más que un cliché, pero para mi es un t(o)úche.
Y tal vez ya exista alguien mejor para ti que yo, y estoy segura que lo hay. Pero permíteme al menos ser yo la que te haga sentir azul. 

Permíteme al menos recordarte quiénes fuimos y si me permites, quienes podemos ser. 

Algún conocido.

Ahí estoy. Muy dentro de ti. 
Sigue buscando, estoy en lo más profundo de tu mente. 
Detrás de todos los mensajes de madrugada.
De todos los juegos de tetris. 
Estoy detrás de tus historias de pequeño.
Estoy detrás de tus días malos. 
Estoy detrás de cuando falleció tu perro. Porque se que fui de las primeras en saberlo. 
Estoy detrás de los días en que tu mamá se pone mal por la diabetes y por tu padre. 
Estoy en los cielos despejados y el sol castrante de los días que odiamos. 
Estoy detrás de las salidas a bares.
Estoy detrás de ese café que compartimos en alguna terminal. 
Estoy detrás de las orquestas con tu maestra de batería. 
Estoy detrás de los dibujos que te hice. 
Estoy detrás de los búhos tallados en madera, y en los collares. 
Estoy detrás de las pulseras que me debes y de los cuentos que no he escrito. 
Estoy detrás de los mensajes a las 12:01 para felicitarnos en nuestros cumpleaños. 
Estoy detrás de esas tantas personas rudas pero cursis que conoces. 
Estoy detrás de todas las personas impresionantes que conoces, soy la sencilla, la misántropa, la que casi no sale. 
Estoy detrás en las llamadas de desesperación y enojo cuando se inunda mi casa. 
Estoy detrás de las cartas que no leí. 
Estoy ahí, contigo.
No me dejes sumergirme. No me olvides en ese rincón de tu mente. 
Porque te extraño. 
Y me da miedo perderte. 
Recuérdame en nuestras bromas 
Recuérdame en nuestros abrazos 
En nuestras miradas 
En nuestro humor 
Recuérdame en los buenos tiempos 
Recuérdame en los ataques de celos. 
Recuérdame cuando estés sólo porque yo te recuerdo cuando quiero estar con alguien.
Recuérdame cuando escuches nuestro grupo favorito. 
Recuérdame cuando cantes una canción en inglés que se pueda traducir al español. 
Recuérdame cuando necesites un consejo o una voz. 
Recuerda al búho. Al pony. 
Recuerda al azul y al cian.