Con lágrimas en los ojos te escribo que te extraño. Como lo hice hace ayer y como lo haré siempre.
¿De qué otra forma te puedo decir que te extraño? Que te necesito, que daría lo que fuera porque volvieras. Daría lo que sea porque me quitaras el frío, porque me besaras en la cuenca de los labios, que me abrazaras, que me cantaras, que me dijeras "te quiero, Karina y te voy a querer siempre".
Quiero volver a leer lo que escribes, daría lo que fuera y te lo escribo llorando.
Me duele que te marches, me duele que me dejes pero me duele más seguirlo escribiendo. No quiero nada contigo, no quiero tener un título contigo, sólo que me recuerdes la mitad o un cuarto de lo que yo lo hago.
Quiero que sientas el absurdo que yo siento y las mariposas que vómito, quiero que sepas por qué vomito mariposas y porque ellas me vomitan a mi. Porque ellas tampoco quieren extrañarte, porque ya no quieren llorarte.
Quiero que sientas la locura, la pasión que puta madre sólo contigo siento.
Necesito que te alejes,
con lágrimas en los ojos te pido que te alejes.