Mis amigos me abrazaban y consolaban de a poco "Me gustaría que no te dijera esas cosas tan horribles, Sofía. Me gustaría que pudiera entender" mientras yo lloraba con la única ilusión de no hacerle daño, a nadie, sólo a mi. Ojalá fuera la misma persona que me dice llorando que lo único que quiere es que yo sea feliz, pase lo que pase. La que me reafirma una y otra vez que si sigo el camino que quiero me va a negar como hija todos los días de su vida. Ojalá entendiera que es una decisión que no atenta contra nadie y que nunca será mi intención hacerle daño.
Leo en silencio tus cartas, casi a oscuras para que nadie me vea sintiendo tanto. Toco a Juan apenas murmurando para que no me pregunten a quién le canto. Y cuando me pregunta si no me aburro de estar sola y que si alguna vez he amado a alguien.
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