lunes, 9 de mayo de 2016

Bebé

N.M. Todavía siento algo muy grande en el pecho cuando escribo tu nombre.
Recuerdo tanto y te agradezco tanto, nunca me imaginé sentirme así con una persona, nunca pensé que me cupiera tanto amor. Indudablemente amor, todo esto es por ti. Despiertas muchos sentimientos en mi y todavía recuerdo cómo es que nuestra historia empezó por coincidencia, por destino, por tu nivel de alcohol y mis innecesarias ganas de ir al baño. Recuerdo bien lo primero que me dijeron mis amigos de ti y todas esas cualidades tuyas que poco a poco voy conociendo y me encantan. Y tu paciencia, conoces todos mis defectos y los tratas con el corazón, eres mi mejor amiga, mi compañera, el otro corazón que completa el mío y en la persona en la que más confío en el mundo, la más importante y la que no quiero dejar jamás, hemos pasado por tanto (y al mismo tiempo falta otro tanto más) que a veces creo que sabes exactamente como reaccionaría ante diversas circunstancias. No recuerdo exactamente la cantidad de veces que me hiciste sonreír para olvidar mi tristeza y otras cuantas cuando me permitiste llorar. Eres tan noble, bebé y no me cabe como una persona tan hermosa y clara como tú puede soportar a este ser humano tan pequeño e imperfecto que trata de ser la mejor persona gracias a ti. Mi preciosa chiquita, te amo porque somos dos completas. Por como recuerdo el primero, los terceros, el vigésimo noveno y el último beso que nos dimos y se me pone la piel chinita. Desde el más largo hasta el más corto, siento tus labios tan cielo y tus manos tan paraíso.
Le das tanto a mi vida simplemente por caminar enseguida de mi. Me devolviste el mes de abril y lo convertiste en mi mes favorito. Me enseñaste a querer el viento, a no tener miedo y a perdonar. Me haces confiar más y más en ti cada día. Me cuidas siempre, me enseñas tanto, y te recuerdo todo el tiempo. Como cuando eres un bebé necio y me pides subirme en ti, y te enojas cuando te doy un beso en la oreja de los que odias, cuando daría lo que fuera por poner mi mano en tu pierna, y morderte un poquito la piel o los labios y quítarte la cobija cuando pega el viento en el depa y cuando me tiras de la cama y me dices «cabrona». Es gracioso como esta historia mientras más la pienso más loca me parece, pero estoy totalmente agradecida con la vida de estar contigo. Gracias a ti por permitirme conocerte a los 26, acompañarte en los 27 y poder estar contigo en los 28.
Feliz cumpleaños, mi amor. Te amo infinitamente, quisiera poder explicarte cuánto.

— Karina 

Feliz día de la madre.

Mis amigos me abrazaban y consolaban de a poco "Me gustaría que no te dijera esas cosas tan horribles, Sofía. Me gustaría que pudiera entender" mientras yo lloraba con la única ilusión de no hacerle daño, a nadie, sólo a mi.  Ojalá fuera la misma persona que me dice llorando que lo único que quiere es que yo sea feliz, pase lo que pase. La que me reafirma una y otra vez que si sigo el camino que quiero me va a negar como hija todos los días de su vida. Ojalá entendiera que es una decisión que no atenta contra nadie y que nunca será mi intención hacerle daño.
Leo en silencio tus cartas, casi a oscuras para que nadie me vea sintiendo tanto. Toco a Juan apenas murmurando para que no me pregunten a quién le canto. Y cuando me pregunta si no me aburro de estar sola y que si alguna vez he amado a alguien.

sábado, 2 de abril de 2016

y punto.

Pero cuando vi su cara

me vió y la vi.
volteaba al piso y su perfil era precioso.

cuando me tuvo y la sentí.

los nervios se fueron
respiré tranquila.

en el momento que decidió quedarse
y sonreír a la mitad de un beso.

en ese instante
por una fracción de segundo

sabía que era ella
y ya no la dejé ir.



miércoles, 2 de marzo de 2016

Las letras pequeñas del contrato parte 1.

-Tengo la necesidad de intensificar sentimientos.
-Siempre quiero hacer feliz a la gente.
-No me gustan los mariscos, la carne de puerco, el mole ni el morado.
-Posiblemente finja estar bien cuando me siento de la verga.
-No sé bailar.
-Cuando me gusta algo que pruebo o estoy muy feliz; bailo.
-No sé cantar.
-Todo el tiempo estoy cantando.
-Si te escribo es porque te quiero.
-Si te hago un regalo es porque me nace dártelo, no porque sea una fecha especial.
-Lloro casi todo el tiempo.
-No me gusta que me vean llorar.
-No sé cocinar.
-A veces puedo ser muy fastidiosa.
-Nunca me fijo en los zapatos de las personas.
-Cuando te haga un cumplido es que de verdad me gustó cualquier cosa que te esté alardeando
-Me gusta hablar, mucho, de todo y cualquier cosa. Pero soy muy tímida con las personas que no conozco.
-Nunca comparto mi gusto musical, si lo comparto contigo neta más te vale que te gusten las canciones.
-Tengo muy buena memoria y eso puede ser inconveniente en la mayoría de las ocaciones.
-Soy muy cachetona.
-Me gustan los derivados del ocho y el ocho, pero no los infinitos.
-No me gustan las películas de terror ni suspenso. 
-Me gustan las plantas.
-No me gusta que me regalen flores.
-Tengo más dolores de espalda que cualquier otro dolor en el cuerpo.
-Me cuesta trabajo ver a las personas a los ojos.
-Me trabo muy seguido cuando hablo.
-No me gusta el olor de los cítricos.
-Me gusta el azul.






martes, 1 de marzo de 2016

Te pago, Sebastián

"O le escribo a tu sombra, o a tus piernas que me idiotizan desde el día uno. O le escribo a tu voz tan rasposa que suena a que gritas toda la noche que me odias. O le escribo a tu piel tan blanca y tan rosa. O a tus lolas que son un misterio. O le escribo a las costillas que tengo de recuerdo. A aquél pajarito que muere y tus cuentos que me hacen nudos de garganta. O le escribo a tus ganas de comerte el mundo. De joderte el mundo. De no ser mi mundo. Coño, Sofía. Le escribo a tu absurdo andar por las calles sin mi mano en tu mano. A tu absurdo acostar tu cabeza en todos lados menos en mi pecho. Te pago yo, te juro, te pago yo por leerme, porque te retorcieras de gusto entre mis pendejadas, entre mis canas y mis huevos de viejo rabo verde. Atte: Tu jodido pitosuelto."

viernes, 29 de enero de 2016

Preferiría estar en una cantina

Te estoy odiando tanto porque no puedo dejar de escucharte en cada canción, ciertas palabras me recuerdan a un momento contigo y esos momentos te los quiero compartir sólo a ti, ni siquiera me hagas entrar en lugares, son demasiados por los que pasamos juntas, porque desde hace un año tengo recuerdos de ti. 
Me dijeron que fui yo la culpable. La que no lucho, no cuestiono y no se aferró a algo que definitivamente no quería dejar ir. La que prefería ignorar tus mensajes antes que hacerte llorar con mis extensas respuestas a tus argumentos y temas de conversacion irrelevantes, porque créeme que me moría por contestar y a veces acepto que solo buscaba un pretexto para saber si estabas bien. Aunque ya no es gran cosa, porque la que se fue fui yo. Como todas esas veces que te dije que no iba a ver ninguna película de terror y tú insistías que me ibas a cuidar y así no iba a tener miedo. Esta vez no hay alguien que me cuide y sigo estando asustada. 
Pero yo sé que tú estás bien y tu felicidad fue la que siempre busqué. 

Te estoy odiando pero no tanto. 

viernes, 15 de enero de 2016

Querido Sebastián

Los dos hemos pasado por momentos difíciles desde que nos conocemos. Hemos ido más veces de las que recuerdo a la cantina, a veces simplemente era el destino el que nos agendaba por separado encontrarnos en ese lugar. Recuerdo haberte visto llorar un poco cuando hablamos de las mujeres que estaban en nuestras vidas en esos momentos, fue la misma vez que me hiciste llegar quince minutos antes y yo siendo la dama que soy no quería entrar sola, también recuerdo los cigarros de durazno que siempre te usurpaba y el día que estabas con tu mujer y por irte de caliente a hacer bebés olvidaste en la mesa. Incluso fuera de ese lugar rojo por dentro y añejo por fuera, recuerdo las tantas veces que fuimos unos pubertos encerrados en nuestras casas no queriendo saber nada de nadie. O cuando éramos un poco más formales y me recomendabas libros y películas o jugábamos a hacernos preguntas para conocernos un poco más, a veces sin estar en el mismo lugar físicamente me contabas de tu familia y de un incidente horrible que pasó con tu hermano y que yo siendo tan tonta nunca supe cómo hacerte sentir mejor por aquello y sólo me quedaba preguntarte diario como iba todo. Tal vez siempre haya sido una Sofía boba que te inventaste alguna noche queriendo hacerte pajas en nombre de alguien, pero debo admitir que cuando dejas de lado el ser un cabrón y me escuchabas o escribes para hacerme sentir mejor, eres un hombre muy sabio y hasta me haces pensar que tienes corazón. Yo sé que el ser un viejo cabrón y los años que te cargas también te han llenado de sabiduría y es por eso que tus palabras más que las de cualquiera siempre me han hecho sentir mejor y por eso siempre te busco cuando quiero ser fuerte o simplemente quiero reírme un rato. Esta vez me toca a mi pedirte que seas fuerte y que no permitas que ninguna autoridad o ley te impida estar con las que amas. A pesar de que la vida te hizo un pitosuelto me da mucho gusto que al fin estés donde quieres estar con la mujer que te hizo hacer tantos corajes, viejo. Realmente soy muy mala para esto, Sebastián. Sólo quería devolverte las palabras que tú siempre puedes acomodar para hacerme sentir mejor.
Eres un hijo de la chingada, pero no mío. Sofía.