lunes, 26 de agosto de 2013

Te regalé mi sonrisa

Había una vez una delgada línea entre mi barbilla y mi nariz. A veces era de color piel la línea, otras veces era  color rosa, otras tantas sabía a ti. 
Te regalé tantas veces mi sonrisa que se me olvida que esa boca es mía. 

¿Por qué perdiste mi sonrisa? Si con tantas anécdotas la construí para ti. 

martes, 6 de agosto de 2013

Francisca y Los Exploradores, Contraindicaciones del pensamiento

Tengo que escribir esto en 2:49 minutos

Voy a escribir algo de ti.




(Pero no sé qué podría decirte) O tal vez no lo haga.

No sé por qué carajo sigo insistiendo contigo.


Sentí que era correcto decirte que no sentí nada.
Sonreí como sonrío cuándo llueve
y volví a sonreír seis veces.
Pero no se si sentí algo.


Qué lástima la decepción.

domingo, 14 de julio de 2013

Pero te quiero

Ni 
yo 
quiero 
saber 
nada 
de 
usted, 
ni 
usted 
debería 
saber 
nada 
de 
mi. 

Pero te espero. 

Un día como hoy

una veintiuno a eme.
no tengo sueño
quiero recordarte
quiero emborracharme como mi hermano en la cocina
quiero a mis amigos de regreso
quiero vivir más cerca del centro
quiero irme de Chihuahua
solo espero el momento para besarte
para tenerte conmigo
para verte
tocarte
enamorarme otra vez de ti.

Quiero que sientas lo mismo
quiero gustarte
quiero que te pierdas en mi
quiero jugar cosas bobas contigo
quiero que me veas
quiero que me cantes
quiero prendernos cigarros
quiero
quiero
quiero
te quiero conmigo.

viernes, 21 de junio de 2013

Me gustas más sin ropa

Y no es en el sentido morboso 
Pero me gustas más sin ropa 
Tus manos 
Tu cadera, 
Tus piernas 
Tu barbilla 
Tu cuello 
Tu cintura 
Tus rodillas 
Todo se te ve mejor sin ropa.

miércoles, 19 de junio de 2013

Le quería platicar esto a alguien

Estaba pensando en el vacío de la existencia de las personas. De repente estás en un cuarto oscuro, cuatro paredes, un piso y techo, tal vez con dos o tres ventanas. ¿Y sabes? No estoy describiendo tu dormitorio, o el dormitorio de alguien más. Es un cubiculo, un cuarto, cuatro paredes. Sólo eso. Y tal vez no te sientas tan sólo porque tienes techo, paredes y ventanas. Pero ese espíritu pionero que llevas dentro está pidiendo a gritos el colarse por las dos o tres ventanas del cuarto. No piensa en la puerta, porque de ahí viene y salir por dónde entraste es como regresar a tu lugar de partida y no está mal que recuerdes de dónde vienes, dónde empezaste. Está mal que después de todo ese tiempo en el cuarto oscuro, con sus cuatro paredes, dos o tres ventanas, techo y suelo, ignores a al pionero que quiere extender sus alas y volar desde nosabemosqué altura de aquel cuarto. 
Y nos pasa a todos, unos se regresan por la puerta en la que entraron, otros se vuelven locos en aquel cuarto, otros tantos deciden colarse por la ventana y empiezan a llenar ese vacío, sin olvidarse que siguen estando solos como en aquel cuarto de cuatro paredes. Sólo que ahora, pueden sentir algo más que la oscuridad del cuarto, con sus cuatro paredes, su suelo, su techo y sus dos o tres ventanas. 

domingo, 16 de junio de 2013

César tiene razón

El momento horrible del día 
Es no tener voz
Tengo palabras, pero no voz. 

Quiero gritarlo, en verdad quiero decirlo
Quiero poder decirlo... 

Tus labios de menta te quedan mejor con los míos. 

Me gustas
Cuando faltas,
Cuando estas...

No sé, quisiera que lo supieras. 
Quisiera que supieras por qué hago lo que hago 
Por qué digo lo que digo. 

Por qué te quiero.
Y por qué nunca lo voy a decir.