miércoles, 19 de junio de 2013

Le quería platicar esto a alguien

Estaba pensando en el vacío de la existencia de las personas. De repente estás en un cuarto oscuro, cuatro paredes, un piso y techo, tal vez con dos o tres ventanas. ¿Y sabes? No estoy describiendo tu dormitorio, o el dormitorio de alguien más. Es un cubiculo, un cuarto, cuatro paredes. Sólo eso. Y tal vez no te sientas tan sólo porque tienes techo, paredes y ventanas. Pero ese espíritu pionero que llevas dentro está pidiendo a gritos el colarse por las dos o tres ventanas del cuarto. No piensa en la puerta, porque de ahí viene y salir por dónde entraste es como regresar a tu lugar de partida y no está mal que recuerdes de dónde vienes, dónde empezaste. Está mal que después de todo ese tiempo en el cuarto oscuro, con sus cuatro paredes, dos o tres ventanas, techo y suelo, ignores a al pionero que quiere extender sus alas y volar desde nosabemosqué altura de aquel cuarto. 
Y nos pasa a todos, unos se regresan por la puerta en la que entraron, otros se vuelven locos en aquel cuarto, otros tantos deciden colarse por la ventana y empiezan a llenar ese vacío, sin olvidarse que siguen estando solos como en aquel cuarto de cuatro paredes. Sólo que ahora, pueden sentir algo más que la oscuridad del cuarto, con sus cuatro paredes, su suelo, su techo y sus dos o tres ventanas. 

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