Había una vez una delgada línea entre mi barbilla y mi nariz. A veces era de color piel la línea, otras veces era color rosa, otras tantas sabía a ti.
Te regalé tantas veces mi sonrisa que se me olvida que esa boca es mía.
¿Por qué perdiste mi sonrisa? Si con tantas anécdotas la construí para ti.
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