martes, 21 de mayo de 2013

Indulgencia

Favor de reproducir la canción de "olvidarte" de Francisco Céspedes al leer esta entrada en este humilde blog. 

Y me pide que me marche, como sí fuera tan fácil irme y nada más. Como sí pudiera olvidar que estuvo tantas veces en mi piel, que recorrió tantas veces este cuerpo, que leí tantas veces sus letras, que escuché y me grabé cada palabra de su voz para no olvidarla jamás, con su acento, su sonrisa, sus gritos. 
Como sí pudiera simplemente borrar cada recuerdo que tengo de ella en esta ciudad y en su ciudad. Como si fuera tan fácil deshacerme de todos los suspiros, los -te amo- en voz baja. Sí pudiera borrar las canciones que describen nuestra historia... 
Como sí de repente ningún verde fuera su verde y ese bolero no fuera su bolero. Porque ella cree que es fácil no preocuparme por sus ojeras, por su salud, por sus sonrisas, sus lágrimas. Porque ella cree que no me lastima o no me duele lo que hago y hace o no hace y no hago, porque yo también lloré y yo también sentí. 

Yo también escribí. 

Mujeres


— ¡Javier Balazo!
—¡Aquí, presente!
—¡Dígame, Balazo, por qué las mujeres son tan necesarias!
—¡Porque son la cosa más hermosa del planeta!
—¡No diga pendejadas, Balazo! ¡Esto es cosa seria!
—¡Porque sin ellas no existiríamos!
—¡Aún no me convence! ¡Qué más!
—¡Porque siempre nos van a mostrar lo idiotas que podemos ser!
—¡Por eso las odiamos!
—¡Sí, por eso!
—¡Pero por qué son tan necesarias!
—¡Por eso: porque somos idiotas!
—¡¿Me está llamando idiota?!
—¡A usted, a mí, al doctor, al payaso, al fontanero, al presidente y al niño que está a punto de regalar su primera rosa!
—¡Eso le salió bien, Balazo!
—¡Gracias!
—¡Es usted un romántico!
—¡Y usted también!
—¡Yo fui a la guerra!
—¡A las mujeres les encantan los uniformados! ¡Y más si fueron a la guerra!
—¡Maté cientos de hombres en cuestión de semanas!
—¡Es usted un tipo interesante!
—¡No me arrepiento de nada!
—¡Tiene convicciones!
—¡Me acosté varias veces con un compañero de infantería!
—¡No teme a su lado femenino!
—¡Balazo, una mujer me tiene loco! ¡Hace tanto que no me pasaba!
—¡Está usted vivo! ¡Debería estar contento!
—¡No lo estoy, Balazo; me carga la chingada!
—¡Dígame cómo es ella!
—¡Alta, delgada, pelo largo, negro, rizado, ojos tremendos, boca carnosa, delicada como el viento!
—¡No hay escapatoria, es hermosa!
—¡Es hermosa!
—¡Conquístela!
—¡Me da miedo!
—¡Por qué!
—¡Porque soy idiota!
—¡¿Hace cuánto que no quiere a una mujer?!
—¡Desde que murió mi esposa!
—¡¿Qué pasó con su esposa?!
—¡¿Qué pasa con lo traidores?!
—¡Se les fusila!
—¡Eso pasó con ella!
—¡Bravo!
—¡La muy perra!
—¡Entiendo su desconfianza! ¡¿Hace cuánto pasó eso?!
—¡Hace muchos años!
—¡Cuántos!
—¡Muchos!
—¡Debería olvidarlo!
—¡No es tan fácil, Balazo!
—¡Haga lo que hago yo!
—¡Y qué hace usted!
—¡Apago el corazón!
—¡Ya está diciendo pendejadas otra vez!
—¡Cierto! ¡Siempre se vuelve a encender!
—¡No está siendo de mucha ayuda, Balazo!
—!¿Qué quiere que le diga?!
—¡Que me coja a todas las cabronas facilonas y me olvide de aquella!
—¡Mejor cójase a la que le gusta!
—¡No pienso en ella de esa manera!
—¡Terrible!
—¡Lo sé!
—¡Invítela a comer, a bailar, a ver la ciudad! ¡Pregúntele qué le gusta, qué quiere, hágala reír!
—¡Imposible, está casada!
—¡Mierda!
—¡Eso!—¡Pero no importa! ¡De alguna forma todas están casadas!
—¡Explíquese!
—¡Todas tienen un compromiso: con su cuerpo, con sus amigas, con su carrera, con sus planes, con la película que se hicieron desde niñas! ¡Siempre necesitan algo para estar preocupadas!
—¡O tristes!
—¡O enojadas!
—¡O inconformes!
—¡O indecisas!
—¡O... casadas!
—¡No se preocupe! ¡Búsquese otra!
—¡No quiero!
—¡No se aferre!
—¡No me diga qué hacer!
—¡No lo entiendo!
—¡Yo tampoco!
—¡Se está volviendo loco!
—¡Eso fue lo que dije!
—¡Ahora veo!
—¡Ayúdeme, Balazo
—¡Emborrachémonos!
—¡Hagámoslo!
—¡Salud!
—¡Salud!
—¡Salud!
—¡Salud!
—¡Salud!
—¡Esto no sirve! ¡Pienso más en ella!
—¡Salud!
—¡Balazo, compórtese!
—¡Es hermosa, no hay escapatoria!
—¡Camina como si el mundo le perteneciese!
—¡Le pertenece, es hermosa!
—¡Es fría y distante, altiva!
—¡Está fingiendo, sabe que todo mundo la ve!
—¡Quiero matar a todos los que la ven!
—¡Mátelos!
—¡Quiero destriparlos, arrancarles los ojos, embutirles la lengua, despellejarlos!
—¡Yo lo ayudo!
—¡Quiero abrazarla, besarla, tomarle el rostro, decirle cosas! ¡Quiero ser su paraguas, su cobija, su llave, su agenda! ¡Quiero ser el único nombre que pueda pronunciar!
—¡Dígale eso!
—¡Ya lo hice!
—¡Bien!
—¡Mal!
—¡Por qué!
—¡Porque no sirvió de nada!
—¡Es estúpida!
—¡Balazo, si vuelve a decir eso lo fusilo!
—¡Insista!
—¡Lo fusilo!
—¡Insista!
—¡Le meto diez parientes en la cabeza!
—¡Insista!
—Lo dejo de tal forma que ni los perros lo van a querer!
—¡Insista!
—¡No!
—¡Mierda!
—¡No quiero!
—¡Sí quiere!
—¡Me carga la chingada!
—¡Se lo está cargando!
—¡Yo, un héroe de guerra!
—¡Usted, un hombre cualquiera!
—¡Yo, que he visto a la muerte de frente!
—¡Usted, que no sabe nada!
—¡Yo, que no he temido al fuego!
—¡Usted, gran cobarde!
—¡Me voy a matar!
—¡No diga pendejadas, esto es cosa seria!
—¡He llorado!
—¡No me cuente eso, no es necesario! ¡Dignidad ante todo!
—¡La dignidad se va al carajo!
—¡No se doble!
—¡Estoy doblado!
—¡Levántese!
—¡No puedo!
—¡No quiere!
—¡Sí quiero!
—¡Saque el pecho, enderece la espalda, vea al frente! ¡Esto es la guerra!
—¡Ellas son el enemigo!
—¡No, ellas son la ciudad a conquistar!
—¡Cierto!
—¡Sea cauteloso!
—¡Soy voraz!
—¡Ocúltelo!
—¡Soy bocasuelta!
—¡Cállese!
—¡Se me nublan las ideas al tenerla cerca!
—¡Piense!
—¡Quiero que sea libre!
—¡Libérela!
—¡Quiero que crezca!
—¡Cuídela!
—¡Quiero que no tema!
—¡Acompáñela!
—¡Quiero que me quiera!
—¡No! ¡Quiérala y ya!
—¡Nadie hace nada por nada!
—¡Es mentira que usted no piense en ella de “esa forma”!
—¡Sí, es mentira! ¡La deseo como bestia!
—¡Ya me había hecho dudar!
—¡Como bestia!
—¡Está atrapado!
—¡Como bestia!
—¡Ya no sé qué decirle!
—¡Javier Balazo!
—¡Aquí, presente!
—¡No me ha servido para nada! ¡Lo voy a fusilar!





Texto de Fernando Paredes sacado del libro "Al diablo adentro".

viernes, 10 de mayo de 2013

Es culpa de Silvio

Es recordar como saben sus labios, la profundidad de su mirada, es recordar cada beso en la frente, en la mejilla, en el cuello y los labios. Es sentirla cerca de vez en cuando. Es hablarle a su recuerdo y preguntarle tantas cosas, pensar en los  lugares juntos y volver a tener flashbacks. Es hacer de los pequeños detalles algo grande. No es sufrir por amor, es gozarlo, es perdonarlo, es olvidarlo. Es hacer diálogo con la mirada, con las manos. Es compartir gustos musicales y diferir en la comida. Es no tener miedo a que huya, es el miedo del por qué se puede ir. No es inseguridad, son celos no obsesivos, celos de protección de cuidado, de respeto. Es estar consiente de todos los errores que tiene y no amarlos, pero aceptarlos. Es pensarte tanto. Es escribirte tanto que dan ganas de inventar más letras. Es darte libertad y espacio. Es no querer que te vayas nunca, que no me olvides nunca, que no mientas nunca, que me quieras, que me extrañes, que me escribas, que te guste, que me guste, que nos guste. 

miércoles, 1 de mayo de 2013

Mayo con M de ti.

Me encontraba frente a la cafetera como todas las mañanas antes de ir a la escuela, esperando ansiosa el primer sorbo de café del día. Pera esta vez era diferente, esta vez no estaba pensando en lo delicioso que podría salir el café esta mañana. Hoy pensaba en las historias que me faltan por contarte, las historias que tú tienes para contarme. Pensaba también en todo lo que habíamos hecho juntos, los lugares que ya llevaban nuestros nombres. Recuerdo todo tan bien. Te recuerdo tan bien.
Agregando una cucharada de miel le di el primer sorbo al café. Sabía delicioso, sabía a todas las memorias y a todo el café que no hemos tomado.
Entonces siento algo en mi cintura, estoy segura que son tus manos en mi cintura y tu barbilla recargada en mi hombro.

jueves, 25 de abril de 2013

Nunca había escrito algo como esto

¿Qué vamos a hacer cuando ya no podamos más? Cuándo todo aquello y todo esto sea una mentira que cayó en la rutina. Cuando el sol, la luna y las estrellas dejen de brillar igual, cuando el frío sólo me haga querer tener una cobija y no tus brazos. Cuando la crueldad sobrepase sus límites. Cuando ya no quiera sonreír porque te llevaste mis mejores sonrisas.¿Qué vamos a hacer cuando cambiemos la estación con canciones cursis? ¿Vamos a mentirnos más? ¿Vamos a jugar de nuevo? ¿Vamos a empezar otra vez? ¿Vamos a prometer cambiar? ¿Vamos? ¿Vas? ¿Voy?
Sólo quiero olvidarme de todo y volver a empezar.

Abril

Con la pantalla rota, sigo escribiendo.
Con los dedos adolorados de tanto dibujar, de tanto tocar a Clementina, de tanto escribir, de tanto extrañarle.
Hice un playlist otra vez, de esos que me recuerdan tus sonrisas, tus llamadas, tus besos.
No sé por qué lo hago. La luna es muy bonita como para estar viendo las teclas del aifon roto y seguirte escribiendo.
Pero me gusta escribirte, me gusta pensarte, me gusta celarte.
Me gusta.
Quizá me gusta tanto que no es sano. Después de todo este tiempo, no es sano.
Pero te quiero.

jueves, 11 de abril de 2013

Esto no es un simulacro

Hay que vernos los ojos
Hay que estar en silencio
Me gusta nuestro silencio
Porque escuchamos respiraciones, latidos.

Vamos a extrañarnos mucho.
Vamos a perdernos en la inmensidad del tiempo.
Vamos a extrañar los besos, las caricias, los abrazos.
Vamos a vernos después.
Después de extrañarnos mucho.

Vamos a olvidar nuestras voces.
Vamos a tratar de recordarnos, de escribirnos y dibujarnos.

Vamos a extrañarnos tanto que cuando te vuelva a ver, con sólo eso, empiece a amarte.