lunes, 25 de marzo de 2013

A la próxima persona que llegue a esta vida, se le pide, por favor

"Que no le importe darte sus sudaderas cuando tengas frío (las que son sin zipper, de esas que entran por arriba).
Que no le importe prestarte sus audífonos cuando tú no tengas.
Que no le importe que pongas tu música en su coche.
Que no le importe que se ensucien sus tennis blancos con tal de que le pises los pies para darle un beso.
Que no le importe darte pastillas cuando tengas cólicos (también incluyo los tés en este apartado).
Que no le importe hacer el ridículo cuando quieras bailar al ritmo de las Spice Girls.
Que no le importe acompañarte a un concierto de Panda, si así fuese necesario.
Que no le importe ir a comprarte cigarros a la hora que sea.
Que no le importe cantar contigo todo el día.
Que no le importe contarte un cuento cuando no puedas dormir.
Que no le importe quedarse la noche en vela con tal de cuidarte de los malos sueños.
Que no le importe aceptar que fue pura suerte haberte encontrado, y que esté agradecido por ello.
Que no le importe admitir que eres la más hermosa de todas.

Que no le importe, que le guste.

Que te piense.
Que te quiera.

Porque te pienso.
Porque te quiero."
--------

Y porque yo también te pienso
Porque yo también te quiero.

Gracias, Pingüino Verde.

1 comentario:

  1. Me quedo con el pensamiento anterior.

    Me quedo con muchos recuerdos de un blog que existió y que sólo tu tienes derecho a tener.

    Porque también te apropiaste del sentimiento y lo transformaste en algo hermoso,
    algo palpable,
    algo tangible.

    Convertiste mis palabras y las enalteciste, las adornaste y las llenaste de esencia.

    Me gusta releerte porque siempre hay algo nuevo que verle a tus letras. Algún giro, algún cambio en la trama y un nuevo desenlace.
    Eres el planteamiento, eres el lugar, eres el escenario, eres el tema y, por supuesto, eres la catarsis.

    Me sabes como un buen cigarro acompañado de una tarde de jazz.
    Estoy segura que yo he de saber a helado de pistache, pero eso se sabrá después.

    Acordándome las distancias, y acortándote a ti.
    O al revés.
    Como si nunca me hubiera ido.

    No hay huequitos en la historia de los búhos y los pingüinos, sólo hubo aleteos más tenues... Porque las ganas de volar eran tan inmensas, que el sentimiento nos ganó.

    Quererte.
    Siempre quererte.

    ResponderEliminar