A veces me acuerdo de todo lo que somos y de todo eso que alguna vez fuimos.
Nunca nos imaginé tan ausentes.
Darme cuenta de que verdaderamente no tuviste, ni tendrás corazón.
Mentiras, dramas, peleas a las tres de la mañana, celos, orgullos muy altos.
Ayer me encontré con la sorpresa de contarle a alguien nuestra historia.
Me di cuenta que no valía la pena.
Tú cambiaste y yo cambié, ya no hay razón para seguirte escribiendo.
Aunque tal vez nunca empecé.
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