Bebé es que te tengo que decir algo, pero cuando te veo las palabras no me salen y se traba mi lengua y al final ni siquiera sé a qué quiero llegar con el mensaje. A veces las palabras son el único modo que tenemos para hacerle ver a las personas nuestro sentir y son el arma más difícil de usar.
Hola mi amor.
Después de tantas mareas y de tantas tormentas por fin me decidí a escribirte. Quiero escribirte cada cosa que pasa por mi cabeza. A veces no sé como es que mi medio siempre son las letras y espero poder explicarme bien.
Siempre en todas las cartas que te doy te agradezco infinitamente por darme la oportunidad de amarte, conocerte, aprender de ti, reconocer mis errores y de perdonar. Gracias por mover mi mundo y al mismo tiempo poder detenerlo cuando me tomas de la mano. Por hacerme sentir mareas y tormentas, por ser caos y claridad. Por hacerme entender que no eres mía, que tú eres libre y que yo sólo soy una persona que comparte contigo experiencias y vivencias, y eso que eres bastante territorial. Que decidimos estar juntas por convicción, no por obligación.
Me queda claro que el amor no es mesurable y es imposible decir "te amo más" "no te ama tanto" y mucho menos poner en duda la capacidad de amar de los demás. Porque cada quien potencializa su amor como quiere y cada uno ama como se le fue enseñando a amar, es por ello que el amor que sentimos es diferente y no es por eso mi amor que uno ame menos o más. Uno ama lo que ama y no hay manera de medir ese sentimiento.
Yo sé que te amo por tus defectos, sé que te amo por todo lo que odias y lo que amas. Te amo, mi amor por tus virtudes que son muy fáciles de amar. Yo decidí amarte por todas las historias, las muchísimas historias que tenemos juntas. Por cada escenario, cada atención, cada detalle. Te amo porque eres boba y distraída, porque eres seria cuando quieres, a veces feliz y siempre graciosa, te amo por quien eres cuando estamos solas. Te amo por el pasado que cargas, el futuro que te espera y el presente que me dejas vivir contigo.
Y todavía faltan otras tantas cosas que conocerte, así como hay tantas cosas tuyas que no entiendo y sé que te pasa igual.
Me hubiera gustado que no hubieras besado a nadie, que no hubieras estado con nadie y que nunca trataras de olvidarme.
sábado, 13 de agosto de 2016
Hace un poco más de Enero.
Tal vez nunca vayas a ver esto y espero nunca lo hagas. Te pido perdón, mi amor.
Perdón por las veces que fui una pendeja y que hice cosas que no están bien.
Perdóname por tratar de reemplazarte por dos meses buscando una solución a mi vacío.
Perdón por besar otros labios y perdón por jamás decirte.
Perdón por a veces olvidarme de ti
Perdóname por ser lo que más miedo me da que seas.
Perdón
lunes, 9 de mayo de 2016
Bebé
N.M. Todavía siento algo muy grande en el pecho cuando escribo tu nombre.
Recuerdo tanto y te agradezco tanto, nunca me imaginé sentirme así con una persona, nunca pensé que me cupiera tanto amor. Indudablemente amor, todo esto es por ti. Despiertas muchos sentimientos en mi y todavía recuerdo cómo es que nuestra historia empezó por coincidencia, por destino, por tu nivel de alcohol y mis innecesarias ganas de ir al baño. Recuerdo bien lo primero que me dijeron mis amigos de ti y todas esas cualidades tuyas que poco a poco voy conociendo y me encantan. Y tu paciencia, conoces todos mis defectos y los tratas con el corazón, eres mi mejor amiga, mi compañera, el otro corazón que completa el mío y en la persona en la que más confío en el mundo, la más importante y la que no quiero dejar jamás, hemos pasado por tanto (y al mismo tiempo falta otro tanto más) que a veces creo que sabes exactamente como reaccionaría ante diversas circunstancias. No recuerdo exactamente la cantidad de veces que me hiciste sonreír para olvidar mi tristeza y otras cuantas cuando me permitiste llorar. Eres tan noble, bebé y no me cabe como una persona tan hermosa y clara como tú puede soportar a este ser humano tan pequeño e imperfecto que trata de ser la mejor persona gracias a ti. Mi preciosa chiquita, te amo porque somos dos completas. Por como recuerdo el primero, los terceros, el vigésimo noveno y el último beso que nos dimos y se me pone la piel chinita. Desde el más largo hasta el más corto, siento tus labios tan cielo y tus manos tan paraíso.
Le das tanto a mi vida simplemente por caminar enseguida de mi. Me devolviste el mes de abril y lo convertiste en mi mes favorito. Me enseñaste a querer el viento, a no tener miedo y a perdonar. Me haces confiar más y más en ti cada día. Me cuidas siempre, me enseñas tanto, y te recuerdo todo el tiempo. Como cuando eres un bebé necio y me pides subirme en ti, y te enojas cuando te doy un beso en la oreja de los que odias, cuando daría lo que fuera por poner mi mano en tu pierna, y morderte un poquito la piel o los labios y quítarte la cobija cuando pega el viento en el depa y cuando me tiras de la cama y me dices «cabrona». Es gracioso como esta historia mientras más la pienso más loca me parece, pero estoy totalmente agradecida con la vida de estar contigo. Gracias a ti por permitirme conocerte a los 26, acompañarte en los 27 y poder estar contigo en los 28.
Recuerdo tanto y te agradezco tanto, nunca me imaginé sentirme así con una persona, nunca pensé que me cupiera tanto amor. Indudablemente amor, todo esto es por ti. Despiertas muchos sentimientos en mi y todavía recuerdo cómo es que nuestra historia empezó por coincidencia, por destino, por tu nivel de alcohol y mis innecesarias ganas de ir al baño. Recuerdo bien lo primero que me dijeron mis amigos de ti y todas esas cualidades tuyas que poco a poco voy conociendo y me encantan. Y tu paciencia, conoces todos mis defectos y los tratas con el corazón, eres mi mejor amiga, mi compañera, el otro corazón que completa el mío y en la persona en la que más confío en el mundo, la más importante y la que no quiero dejar jamás, hemos pasado por tanto (y al mismo tiempo falta otro tanto más) que a veces creo que sabes exactamente como reaccionaría ante diversas circunstancias. No recuerdo exactamente la cantidad de veces que me hiciste sonreír para olvidar mi tristeza y otras cuantas cuando me permitiste llorar. Eres tan noble, bebé y no me cabe como una persona tan hermosa y clara como tú puede soportar a este ser humano tan pequeño e imperfecto que trata de ser la mejor persona gracias a ti. Mi preciosa chiquita, te amo porque somos dos completas. Por como recuerdo el primero, los terceros, el vigésimo noveno y el último beso que nos dimos y se me pone la piel chinita. Desde el más largo hasta el más corto, siento tus labios tan cielo y tus manos tan paraíso.
Le das tanto a mi vida simplemente por caminar enseguida de mi. Me devolviste el mes de abril y lo convertiste en mi mes favorito. Me enseñaste a querer el viento, a no tener miedo y a perdonar. Me haces confiar más y más en ti cada día. Me cuidas siempre, me enseñas tanto, y te recuerdo todo el tiempo. Como cuando eres un bebé necio y me pides subirme en ti, y te enojas cuando te doy un beso en la oreja de los que odias, cuando daría lo que fuera por poner mi mano en tu pierna, y morderte un poquito la piel o los labios y quítarte la cobija cuando pega el viento en el depa y cuando me tiras de la cama y me dices «cabrona». Es gracioso como esta historia mientras más la pienso más loca me parece, pero estoy totalmente agradecida con la vida de estar contigo. Gracias a ti por permitirme conocerte a los 26, acompañarte en los 27 y poder estar contigo en los 28.
Feliz cumpleaños, mi amor. Te amo infinitamente, quisiera poder explicarte cuánto.
— Karina
Feliz día de la madre.
Mis amigos me abrazaban y consolaban de a poco "Me gustaría que no te dijera esas cosas tan horribles, Sofía. Me gustaría que pudiera entender" mientras yo lloraba con la única ilusión de no hacerle daño, a nadie, sólo a mi. Ojalá fuera la misma persona que me dice llorando que lo único que quiere es que yo sea feliz, pase lo que pase. La que me reafirma una y otra vez que si sigo el camino que quiero me va a negar como hija todos los días de su vida. Ojalá entendiera que es una decisión que no atenta contra nadie y que nunca será mi intención hacerle daño.
Leo en silencio tus cartas, casi a oscuras para que nadie me vea sintiendo tanto. Toco a Juan apenas murmurando para que no me pregunten a quién le canto. Y cuando me pregunta si no me aburro de estar sola y que si alguna vez he amado a alguien.
Leo en silencio tus cartas, casi a oscuras para que nadie me vea sintiendo tanto. Toco a Juan apenas murmurando para que no me pregunten a quién le canto. Y cuando me pregunta si no me aburro de estar sola y que si alguna vez he amado a alguien.
sábado, 2 de abril de 2016
y punto.
Pero cuando vi su cara
me vió y la vi.
volteaba al piso y su perfil era precioso.
cuando me tuvo y la sentí.
los nervios se fueron
respiré tranquila.
en el momento que decidió quedarse
y sonreír a la mitad de un beso.
en ese instante
por una fracción de segundo
sabía que era ella
y ya no la dejé ir.
me vió y la vi.
volteaba al piso y su perfil era precioso.
cuando me tuvo y la sentí.
los nervios se fueron
respiré tranquila.
en el momento que decidió quedarse
y sonreír a la mitad de un beso.
en ese instante
por una fracción de segundo
sabía que era ella
y ya no la dejé ir.
miércoles, 2 de marzo de 2016
Las letras pequeñas del contrato parte 1.
-Tengo la necesidad de intensificar sentimientos.
-Siempre quiero hacer feliz a la gente.
-No me gustan los mariscos, la carne de puerco, el mole ni el morado.
-Posiblemente finja estar bien cuando me siento de la verga.
-No sé bailar.
-Cuando me gusta algo que pruebo o estoy muy feliz; bailo.
-No sé cantar.
-Todo el tiempo estoy cantando.
-Si te escribo es porque te quiero.
-Si te hago un regalo es porque me nace dártelo, no porque sea una fecha especial.
-Lloro casi todo el tiempo.
-No me gusta que me vean llorar.
-No sé cocinar.
-A veces puedo ser muy fastidiosa.
-Nunca me fijo en los zapatos de las personas.
-Cuando te haga un cumplido es que de verdad me gustó cualquier cosa que te esté alardeando
-Me gusta hablar, mucho, de todo y cualquier cosa. Pero soy muy tímida con las personas que no conozco.
-Nunca comparto mi gusto musical, si lo comparto contigo neta más te vale que te gusten las canciones.
-Tengo muy buena memoria y eso puede ser inconveniente en la mayoría de las ocaciones.
-Soy muy cachetona.
-Me gustan los derivados del ocho y el ocho, pero no los infinitos.
-No me gustan las películas de terror ni suspenso.
-Me gustan las plantas.
-No me gusta que me regalen flores.
-Tengo más dolores de espalda que cualquier otro dolor en el cuerpo.
-Me cuesta trabajo ver a las personas a los ojos.
-Me trabo muy seguido cuando hablo.
-No me gusta el olor de los cítricos.
-Me gusta el azul.
-Siempre quiero hacer feliz a la gente.
-No me gustan los mariscos, la carne de puerco, el mole ni el morado.
-Posiblemente finja estar bien cuando me siento de la verga.
-No sé bailar.
-Cuando me gusta algo que pruebo o estoy muy feliz; bailo.
-No sé cantar.
-Todo el tiempo estoy cantando.
-Si te escribo es porque te quiero.
-Si te hago un regalo es porque me nace dártelo, no porque sea una fecha especial.
-Lloro casi todo el tiempo.
-No me gusta que me vean llorar.
-No sé cocinar.
-A veces puedo ser muy fastidiosa.
-Nunca me fijo en los zapatos de las personas.
-Cuando te haga un cumplido es que de verdad me gustó cualquier cosa que te esté alardeando
-Me gusta hablar, mucho, de todo y cualquier cosa. Pero soy muy tímida con las personas que no conozco.
-Nunca comparto mi gusto musical, si lo comparto contigo neta más te vale que te gusten las canciones.
-Tengo muy buena memoria y eso puede ser inconveniente en la mayoría de las ocaciones.
-Soy muy cachetona.
-Me gustan los derivados del ocho y el ocho, pero no los infinitos.
-No me gustan las películas de terror ni suspenso.
-Me gustan las plantas.
-No me gusta que me regalen flores.
-Tengo más dolores de espalda que cualquier otro dolor en el cuerpo.
-Me cuesta trabajo ver a las personas a los ojos.
-Me trabo muy seguido cuando hablo.
-No me gusta el olor de los cítricos.
-Me gusta el azul.
martes, 1 de marzo de 2016
Te pago, Sebastián
"O le escribo a tu sombra, o a tus piernas que me idiotizan desde el día uno. O le escribo a tu voz tan rasposa que suena a que gritas toda la noche que me odias. O le escribo a tu piel tan blanca y tan rosa. O a tus lolas que son un misterio. O le escribo a las costillas que tengo de recuerdo. A aquél pajarito que muere y tus cuentos que me hacen nudos de garganta. O le escribo a tus ganas de comerte el mundo. De joderte el mundo. De no ser mi mundo. Coño, Sofía. Le escribo a tu absurdo andar por las calles sin mi mano en tu mano. A tu absurdo acostar tu cabeza en todos lados menos en mi pecho. Te pago yo, te juro, te pago yo por leerme, porque te retorcieras de gusto entre mis pendejadas, entre mis canas y mis huevos de viejo rabo verde. Atte: Tu jodido pitosuelto."
Suscribirse a:
Entradas (Atom)