Tararéame todas las canciones que te recuerdan a tu infancia aunque te dé pena.
Enséñame a soplar la flauta de búho azul que me regalaste como el señor que te la vendió soplando muy bien.
Veme de lejos, acércate a mi, abrázame y me despéiname, como una muestra de afecto, como si no me quisieras dejar ir.
Pon tu mano en mis piernas, y dame besos en la frente.
Quiéreme aunque no me digas que me quieres.
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