No es difícil, porque aún en el cotidiano te recuerdo, apesar de todo estas ahí.
Mi mismo cuerpo me recuerda a ti y todo lo que hago, desarrolle una clase de trastorno compulsivo obsesivo contigo.
Busco en las personas ese lunar tuyo en el ojo, dejo de poner atención en las conversaciones que tengo con ellos sólo para buscar ese maldito lunar que amo pero que odio a veces de ti.
Es como si toda esta ciudad estuviera llena de nuestros recuerdos y me enferma. Me enferma recordar cómo se ve tu cara con la luz de los semáforos o como se ve frente a los primeros (o a veces los últimos) asientos del cine. También esa última vez que estuvimos en mi ahora bar favorito, recuerdo tu sonrisa después de que yo hacia algo bobo después de besarte y tu cabeza en mi pecho cuando me pediste permiso para dormir ahí.
O la vez que me dijiste que te gustaba una amiga mía y que era la mujer más hermosa que habías visto, declaración que me partió el alma desde entonces.
Hoy parece que fue un día para recordarte, así como últimamente se ha basado mi vida, una máquina de recuerdos tuyos.
Tus canciones estúpidas que inventas con tu estúpido corte de cabello o cuando cantas carmensita. Tus estúpidas llamadas a las dos de la mañana diciéndome cosas de borrachos y dedicándome bongazos. Qué cosa más estúpida.
Algunas personas me han dicho que les resulta agradable mi voz, jamás pensé eso de la tuya hasta hace unos meses que marcaste y me dijiste que querías que estuviera a tu lado, venías de casa de tu tío e ibas manejando muy borracho a tu departamento. Jamás había deseado tanto que siguieras cantando Axel Catalán, porque fue la primera vez que sentí que cantabas algo que (ilusamente) pensé era para mi.
Ya pasaron cuatro años desde que llegaste a cambiar mi vida ¿puedes creerlo? Llegaste a cambiar mi vida como sí fuera tan fácil y posible.
Lo gracioso es que todavía me cuesta creer, todavía no me es fácil aceptarlo. Carajo, lo puedo creer de cualquiera. De cualquiera, pero no de ti. ¿Para qué nos hacemos estúpidos? Ya fue suficiente de tanta historia. Las personas no cambian. Las personas como tú no cambian y está bien, "viejo". Sólo no me hagas vivir en un mundo donde no hay mar.
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