domingo, 20 de octubre de 2013

Una luna

Abrí mi cuaderno favorito en donde escribo todas nuestras historias juntos, desde hace mucho escribo de ti pero jamás me di cuenta que eras tú. Escribí desde la primera vez que cruzamos miradas hasta el último beso en la mejilla que te di. 
Recuerdo... recuerdo la primera vez que rozaron nuestros labios, describí con puntos y comas como me temblaban las rodillas, el color que tenían tus ojos antes de cerrarlos y la canción que estaba de fondo. Escribí lo reconfortantes que eran tus abrazos y la forma en la que mi cabeza cabía perfectamente en tu pecho. 
Escribí también de la última vez que fumamos marihuana en un parque de noche, las estrellas nos dibujaban constelaciones y yo las dibujaba en tu espalda según lo dictaban, tú sólo tratabas de adivinar cuál constelación era y yo sólo memorizaba cada lunar (que eran siete) en tu espalda. 
Y ahora te veo partir y ahora me toca marcharme. Ahora te toca escribirme o extrañarme. O al menos hacerme creer que lo estas haciendo. Ahora te toca ser trovador de un bar y dedicarle canciones a esa mujer que... Sólo tú conoces tan bien. 

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